BÁSICOS PARA la TRANSFORMACIÓN

La Zona de Confort


“No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad.”

 Max DePree


El concepto de la zona de confort es uno de los más básicos pero a la vez uno de los más importantes ya que es común para toda persona y durante toda la vida.

Para empezar a realizar distinciones sobre qué es la zona de confort o dónde están los límites de tu zona de confort, me gustaría que llevaras el termino "confort" a un nivel un poco más profundo que el simple: sentirme cómodo. 

La palabra confort viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y este del latín confortare (hacer más fuerte). Es interesante ver la etimología de las palabras que empleamos ya que en nuestro lenguaje se esconde la clave de muchas incógnitas, incluso para nosotros mismos.

Viendo el origen de la palabra confort se hace un poco más fácil de entender el concepto "zona de confort", pudiendo expresarlo como: la zona en la que nos sentimos más fuertes. Esto nos ayuda a comprender porqué fuera de ella nos sentimos más débiles e indefensos.

Tu zona de confort es todo aquello que conoces y por lo tanto que te es familiar: tu rutina diaria, el camino que tomas para ir a trabajar, las personas con las que habitualmente te relacionas, el supermercado donde te gusta ir a comprar, tu restaurante favorito, tus amigos, compañeros de trabajo, la forma en que te relacionas con tu pareja, etc. La verdad es que puedo estar horas haciendo la lista más y más larga pero yo me aburriré de escribir y tu de leer, así que creo que es mejor entender el concepto para que tú mismo puedas hacer las distinciones en todo momento.

Imagina una pizarra grande como la que seguramente había en tu clase cuando ibas a la escuela. Ahora imagina que dibujas un puntito en el medio y alrededor de este puntito dibujas un circulo, de manera que el puntito (tú) queda dentro de la circunferencia (tu zona de confort) y ahora, mentalmente, expande la pizarra hasta el infinito. Bien, el resto de la pizarra que no está dentro del círculo es todo lo que te falta por descubrir y aprender, todo aquello que es aún desconocido para ti.

 

 

Perfecto, ahora ya tienes unamejor idea de a qué me refiero cuando hablo de tu zona de confort y podemos investigar un poco más en lo que te puedes encontrar dentro y también fuera de esta zona. 

Una primera diferencia que me gustaría remarcar es que muchas situaciones que no te gustan pueden perfectamente estar dentro de tu zona de confort. El simple hecho de que sean conocidas o familiares para ti, las coloca dentro de esta zona, indiferentemente de si te gustan o no, si son agradables o desagradables o de si preferirías que no formaran parte de tu vida.

Puedes pensar en alguna situación que no te gusta pero que forma parte de tu vida o de tu rutina?

Imagina que para ir a trabajar, cada mañana has de pasar 2 horas parado en un embotellamiento de tráfico. Puede ser que sea una situación que te pone nervioso, de mal humor y que ayuda a que tu día empiece con el pie izquierdo. Realmente es una situación que no te gusta pero que se va repitiendo dentro de tu rutina. Esto se encuentra dentro de tu zona de confort.

Otro buen ejemplo podría ser tu propio trabajo, las encuestas revelan que en España el 80% de los profesionales odian su trabajo. En este caso puedes ver que incluso algo que ocupa una gran parte de tu tiempo y que también se encuentra dentro de tu zona de confort puede ser perfectamente algo que no te guste o incluso que llegues a odiar.

Cuando conocí el concepto: "zona de confort", comprobé que yo mismo mantenía muchas experiencias que no me gustaban dentro de mi zona de confort. Desde ese momento varias preguntas empezaron a asaltar mi mente de manera continuada.

Porqué mantengo dentro de mi zona de confort situaciones que no me gustan?

Porqué  me resisto a expandirla? 

Porqué no cambio de mi vida aquello que no me gusta? 

Te lo has preguntado alguna vez?

Para responder a estas preguntas vuelvo a la etimología de la palabra confort: la zona de confort es la zona en la que nos sentimos más fuertes. Entonces fuera de ella nos sentimos menos fuertes, vulnerables, débiles e indefensos, y nuestro cerebro, al encontrarse en tal situación de aparente peligro, activa el sistema de defensa que por defecto viene instalado en todos nosotros: El miedo.

La escritora y lifecoach Caroline Leon, ha dedicado una importante parte de su vida a estudiar y experimentar con este fenómeno llamado miedo. En su web: www.lifeislimitless.com ha escrito muchos artículos sobre él, sus características tipologías y niveles de intensidad. En ellos, profundizaremos un poco más adelante, pero por ahora nos quedamos en que el miedo, en cualquiera de sus formas, impone cierta presión en nuestras vidas para mantenernos dentro de nuestra zona de confort.

 

 

Por lo tanto el miedo es un elemento activo que actúa en forma de presión externa para contenernos dentro de nuestra zona de confort. Entender y aceptar la acción del miedo me ayudó mucho a comprender porqué se contiene mi zona de confort. 


“Sal de tu zona de confort. Sólo se puede crecer si estás dispuesto a sentirte incómodo y molesto al intentar algo nuevo.”

Brian Tracy


Si entendemos que nuestra zona de confort es moldeable y se encuentra en continua adaptación en relación a las experiencias que tenemos en la vida, esto quiere decir que puede expandirse de igual manera que también puede contraerse. Si el miedo actúa siempre como fuerza de presión exterior a nuestra zona de confort para contenernos en ella, de la misma forma es una constante que actúa para reducirla.

Un claro ejemplo de esta teoría lo encontramos en personas que en algún momento de sus vidas han dejado de ensanchar su zona de confort y ésta se ha reducido considerablemente. Mi abuelo, sin ir más lejos, a los 12 años conducía un camión para ganarse la vida, tenía que ir todo el tiempo de pie y con la ayuda de unos tacos de madera para poder llegar a los pedales. En su juventud se enfrentó a una situación tan dura como la guerra civil española y a la supervivencia de la post guerra. Tiró hacia delante su familia en esas situaciones y además viajó por todo el país motivado por su trabajo de chófer. En un momento de su vida dejó de incorporar nuevos retos y se empezó a reducir su zona de confort, a los pocos años se sentía incómodo incluso viajando al pueblo de al lado, a sólo 25 minutos en coche.

A veces podemos pensar que es un factor atribuible a la edad, pero esto es un error que nos aleja de la posibilidad de cambiar esta situación.

Hace tres años decidí realizar un cambio radical en mi vida y me fui a vivir a Asia. He pasado dos años viviendo entre Tailandia y Singapur y el tercero lo he pasado en el continente americano, principalmente en Méjico. En uno de los viajes de visita a España me encontré con una amiga de la infancia y mantuvimos una conversación sobre mis viajes y las experiencias vividas. Ella tenía mucha curiosidad ya que todo eso le parecía inalcanzable y me estuvo explicando que cada vez le tiene más miedo a los aviones y ha viajar en general:

.- Joan, últimamente me pongo nerviosa hasta cuando tengo que hacer un viaje en coche de más de 30 minutos. Qué me está pasando? Me da la sensación que ya me he hecho demasiado mayorpara viajar o conocer lugares nuevos.

Lo que está experimentando mi amiga es una reducción de su zona de confort al no realizar lo que yo le llamo ejercicios de estiramientos de la misma o resistencia a la constante del miedo.Ya que normalmente solemos atribuir esta reducción de la zona de confort a un echo natural del paso de los años me gustaría destacar que el día que mantuvimos esta conversación, tanto mi amiga como yo mismo, teníamos 33 años.

He experimentado esta misma situación con familiares cercanos una y otra vez. Cuando dejamos de expandir nuestra zona de confort, aunque sólo sea un poco, ésta empieza a reducirse.

Para compensar este efecto del miedo, recomiendo lo que yo llamo ejercicios de estiramiento de tu zona de confort. Yo lo he aplicado en mi vida con muy buenos resultados.

Primero hay que localizar y ser conscientes de los limites y el tamaño de tu propia zona de confort y luego incorporar cambios en tu rutina o novedades en los elementos que la componen. La intensidad de los cambios dependerán de la propia realidad de cada uno, pero recuerda que tienes que enfrentarte a la sensación de miedo que tienes empujando en sentido contrario, si no encuentras algo de resistencia en alguna parte de ti mismo, eso quiere decir que te estás moviendo dentro de tu zona de confort en lugar de ensancharla.


 “Un sueño es la visión creativa para tu vida en el futuro. Tienes que salir de tu zona de confort actual y sentirte cómodo con lo poco familiar y lo desconocido.”

Denis Waitley


Una vez terminados los ejercicios, sigue este enlace para acceder a la siguiente lección:

Básicos para la Transformación: El Miedo